Xavier Artigas Duarte - Uruguay

Xavier Artigas Duarte - Uruguay

NIEBLA

I

Allí donde mis pupilas se curvan,

es una dama antigua la niebla;

recipiente que embala objetos,

polígonos y línea recta,

con papel para regalo,

cuya virtud es quitar,

todo otro posible universo.

Desde sus espumosos pliegues de raso,

cuando ella quiere,

 deja que sople un descampe el viento,

peregrino descampe en sala recargada de gobelinos,

donde para nadie se juega un juego macabro,

de ratones y gatos monteses.

II

Entre cuadernas,

costillas,

jarcias,

paño de vela,

muñeca cara de loza,

ojo de buey,

recobro el naufragio de lo imaginado,

que no es menuda tarea,

aunque es entre despojos,

napalm y niños que huyen,

hacia cualquier sitio menos ése,

del cual vienen,

del cual salen,

con el alma apenas prendida,

a los harapos de llamas,

tizones y cenizas cuyo color aún sabe,

a melocotones verdes en la planta,

como si todo fuera banal,

cosa ocurriendo entre otras cosas,

sobre bancal de tierra,

arenosa.

Pero alguno me apunta:

es casi nada,

océano en isla inmensa es este tinte yema de huevo,

que a tu corazón encrespa hasta la desolación.

III

Cuánta felicidad de a pie,

por una letra,

inspirada.

¡Cuánto dolor ante la ausencia en la trastienda de sebo,

oportuno,

en cuyo recinto se vela de este minuto al muerto!

IV

Los días y las noches son niebla,

morada,

móvil,

desde el pico del gorrión niebla hasta el bucle de agua,

bruñido como espejo,

que lo guarda todo,

sin guardar nada.

V

En esqueleto de rama atornillado a otro nido,

he aquí el debido lugar como si fuera nido.

En este entorno de habitación con cama es seroja la niebla,

pelo,

palito,

 regazo sin huevecillo y llueve,

desde hace 5 días y 6 noches dentro de mí.

VI

Se in determina lo tópico,

transformándose en cualquier sitio;

en el nudoso baúl de la memoria un mechón de su trenza,

opaco,

es jirón que me reconcilia con la casi certeza,

de que hubo un pasado,

remoto;

en la linde,

casi borrosa del olvido,

un pasado,

cruelmente miniaturizado por niebla,

que alféizar de olvido pone,

en la piel de la vidriera desde la cual intento,

pero no puedo.

VII

Su kirieleison canta lo utópico:

¡ten piedad,

ten piedad,

ten piedad!

En esta explanada como una rata mordida por todos lados,

suenan los huesos invertebrados de lo que fue imaginado.

Todo es aquí miserere,

con gente sentada en una pendiente de calvas,

uñas y metacarpos de montecalvario,

como todos los montes ya monte.

 

2do. premio en concurso internacional de poesía 2010-australia

Xavier Artigas Duarte - http://www.artigas.blogspot.com/

Trabajó en Públicas en uruguay

Estudió en UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA-URUGUAY

Vive en Montevideo-Uruguay